E.P. Thompson, en su interés por diferenciar el mundo del quehacer en el ámbito pre-capitalista, del mundo capitalista-industrial, comentaba que en el nuevo orden la familia y el trabajo (el ámbito doméstico y el de la producción) estaban irremediablemente separados. Ya la casa no era el centro de trabajo, y sí la fábrica. Esa separacion traía consigo una ruptura de los saberes artesanales transferidos de padres a hijos, en el taller, que era en ocasiones una parte de la casa.
En la práctica antropológica sabemos que esa separación no es tan tajante, ni tan clara. La sangre llama y en ocasiones se derrama por la cabeza de las generaciones venideras, como el agua bautismal, que le da la bienvenida a los nuevos miembros del gremio. Por otro lado, a las revoluciones (pero estoy pensando en la francesa) las animó la convicción de que el poder no era ni divino, ni hereditario. Pues nada, que debía ser ganado en los procesos “democráticos” que empezaban a asomar su nariz.
Todo este largo preámbulo tiene el fin de adentrarnos en la etnografía que no se ha hecho, en el estudio sociológico que no está: en la reproducción física, genética, familiar del poder. El Nuevo Día de hoy tiene un artículo sobre las y los candidatos al escaño dejado por De Castro Font. Un vistazo al escrito nos revierte al antiguo régimen y el poder a través de los linajes reales.
La hija del ex Gobernador confirmó que habló con su papá y éste avala que aspire a esa candidatura. El Nuevo Día supo que él llamó a varios miembros del Directorio del Partido Nuevo Progresista 0 -organismo al que pertenece y que decidirá el proceso de selección del sustituto- buscando votos para su hija.
Por su parte, José “Tito” Maldonado, hijo de la senadora Migdalia Padilla, confirmó que está disponible y que ayer se disponía a notificarlo por escrito a Fortuño. “Que sepa que mi disponibilidad es real, que está ahí”, apuntó.
Aseguró que tiene a “unas personas que me están apoyando”. La senadora Padilla declaró que “como mamá apoyo a mis hijos en todo lo que ellos entiendan pueden hacer, siempre dándole consejos de que esto no es tan fácil”.
Reinaldo Paniagua, hijo, busca seguir los pasos de su padre, el ex senador del mismo nombre. “He conversado con algunos de nuestros alcaldes y le manifesté al Secretario del partido que me interesa. Lo importante en este proceso es que todos (los aspirantes) sean tratados justamente. No veo esto como una lucha”, dijo.
“Si fuera otra persona la que finalmente fuera escogida para la posición lo entendería también y seguimos pa’lante. Uno no se puede quedar parado en el mismo sitio”, abundó Paniagua.
Enrique Meléndez, hijo del ex senador José Enrique Meléndez, dijo que “estoy disponible para lo que el presidente del partido disponga… uno nunca descarta nada”.
Los candidatos son los hijos e hijas de papá y mamá. Las elecciones pasadas fueron también ejemplo de las aspiraciones de los hijos de alguien. La Legislatura tiene sus ejemplos, ya establecidos: hijos e hijas de ex-gobernantes, hijos e hijas de ex-legisladores y alcaldes. Hay alcaldías que funcionan como casas reales.
Cómo se reproduce el poder en la familia? Cómo y con qué capital educativo (para evocar a Pierre Bourdieu) se construye una carrera política? Dónde y de qué manera se da el aprendizaje político? Será posible hablar de linajes y clanes en el Puerto Rico de hoy? Las preguntas antes formuladas se adscriben al modelo de las teoría de la descendencia en Antropología. Podemos articular otras desde la Teoría de la Alianza, esbozada por Claude Lévi-Strauss, veamos: Cómo se estructuran las relaciones matrimoniales en relación con el poder? Circulan hombres? Circulan mujeres? Circulan objetos? Se establecen alianzas políticas en sincronía con la alianza matrimonial?
Quien haya leído a Lévi-Strauss no puede sacarse de la cabeza la gran verdad del aforismo arapesh (estudiados por Margaret Mead) sobre la exogamia:
“Tu propia madre, tu propia hermana,
tus propios puercos, tus propios ñames que tú has apilado,
no puedes comerlos.
Las madres de los demás, las hermanas de los demás,
Los puercos de los demás, los ñames que los demás apilaron,
Puedes comerlos.”
Los ñames?
Tanta cosa que se estudia en este país, tanto tema pedestre y aburrido, más sin embargo, he aquí una joya que no ha sido descubierta.

Margaret Mead